Acondicionamiento acústico
Aislamiento acústico
Es el conjunto de técnicas, tratamientos y sistemas encaminados a reducir y/o evitar la transmisión de las ondas sonoras (y las vibraciones), por vía estructural o aérea, entre un recinto emisor y otro receptor. En términos físicos, el aislamiento acústico será la porción de energía que la onda sonora se atenúa al transmitirse desde un recinto emisor a uno receptor.
Lana de roca (Aislante acústico)
Es el conjunto de técnicas, tratamientos y sistemas encaminados a reducir y/o evitar la transmisión de las ondas sonoras (y las vibraciones), por vía estructural o aérea, entre un recinto emisor y otro receptor. En términos físicos, el aislamiento acústico será la porción de energía que la onda sonora se atenúa al transmitirse desde un recinto emisor a uno receptor.
Según su finalidad, podemos encontrarnos dos grandes familias de materiales acústicos:
- Aislantes acústicos, que serán todos aquellos materiales con capacidad para reducir la transmisión de las ondas sonoras y que son utilizados en los sistemas constructivos o tratamientos para mejorar el aislamiento acústico.
- Por el contrario, los materiales absorbentes acústicos serán aquellos con capacidad para absorber una parte de la energía que reciben, evitando su reflexión y cuya finalidad son los tratamientos de acondicionamiento acústica de interiores.
La absorción acústica es otro concepto más abstracto y más difícil de entender que debemos diferenciar del aislamiento acústico.
El ruido, proveniente de una o más fuentes sonoras (máquinas, equipo de audio o personas) se propaga por el espacio en forma esférica en todas direcciones. Cuando se encuentra o choca con una superficie “dura”, una parte la atraviesa y otra parte es reflejada. Cuanto más masa y rigidez tiene la superficie sobre la que incide, mayor es el porcentaje de sonido reflejado y a la vez menor es el sonido que la atraviesa, por lo tanto podríamos decir, que es como si se produjera una concentración del sonido, en el interior de un recinto. Así, una misma fuente sonora y de igual intensidad, generará un ruido mucho mayor dentro de un recinto cerrado, que si estuviera en un gran espacio al aire libre, donde no existen reflexiones.
El ruido, proveniente de una o más fuentes sonoras (máquinas, equipo de audio o personas) se propaga por el espacio en forma esférica en todas direcciones. Cuando se encuentra o choca con una superficie “dura”, una parte la atraviesa y otra parte es reflejada. Cuanto más masa y rigidez tiene la superficie sobre la que incide, mayor es el porcentaje de sonido reflejado y a la vez menor es el sonido que la atraviesa, por lo tanto podríamos decir, que es como si se produjera una concentración del sonido, en el interior de un recinto. Así, una misma fuente sonora y de igual intensidad, generará un ruido mucho mayor dentro de un recinto cerrado, que si estuviera en un gran espacio al aire libre, donde no existen reflexiones.
La difusión acústica consiste en la dispersión de forma uniforme y en varias direcciones del ruido que se produce en una estancia. Por lo tanto, el objetivo principal de los difusores acústicos es eliminar la reflexión que se produce en una sala sin disminuir el tiempo de reverberación, dispersando las ondas acústicas tanto temporal como espacialmente. En otras palabras, el sonido tratar que el sonido llegue a los espectadores por igual desde cualquier lugar, creando un sonido envolvente que aumentará la calidad acústica del recinto.
La colocación de difusores eliminará cualquier problema de eco, focalización del sonido y desplazamiento de la fuente sonora. La difusión del sonido se consigue mediante el diseño de paneles acústicos, a través de una serie de irregularidades y relieves en su superficie. Por lo general, el material más usado para la fabricación de este tipo de paneles es la madera debido a su espectacular rendimiento acústico.
Los difusores acústicos tienen multitud de usos gracias a sus propiedades. En construcción, son muy utilizados para el acondicionamiento acústico de una estancia y frenar la reverberación en oficinas. También es posible encontrar difusores acústicos para mejorar la acústica, reducir el molesto ruido de las máquinas y frenar la transmisión de vibraciones en fábricas.
Pero si hay lugares en el que se debe tener en especial cuenta la difusión acústica, son salas de conciertos, auditorios y teatros. En ellos, es muy importante la correcta distribución del sonido para lograr que los espectadores no pierdan ni un detalle de lo que ocurre en el escenario, por mucho que se desplace el emisor del sonido.
La reverberación es un fenómeno acústico que consiste en que el sonido “rebota” continuamente en el suelo, paredes y techo de la sala. Todos esos rebotes lo que hacen es amplificar el sonido al igual que lo hace la caja de un piano, o la caja de una guitarra. En este caso, la sala funciona como caja de resonancia. Esto hace el sonido reflejado se perciba con tanta intensidad y desfase que se vuelve ininteligible.
Uno de los errores más comunes es confundir eco con reverberación. Muchas veces decimos esta sala tiene mucho eco, cuando en realidad lo que hay es reverberación. Ambos son fenómenos acústicos, pero mientras el eco permite distinguir entre el sonido directo-original y el sonido indirecto-reflejado la reverberación no. Básicamente, la distinción entre eco y reverberación está marcada por la diferencia de tiempo que existe entre la percepción del sonido directo y sus reflexiones. O dicho de otra manera, la reverberación sería como una cola que alarga los sonidos, mientras que en el eco “oímos” una repetición del sonido original. A modo de ejemplo diremos que la Reverberación es lo que se produce en el interior de una catedral, mientras que eco es lo que sucede al gritar en el valle de una montaña (cuando oímos el sonido repetido con cierto retraso)
¿Por qué se produce la reverberación?
En una sala, el sonido se propaga por el aire desde la fuente sonora (altavoz, personas) hasta que llega a los oídos del receptor. Este recorrido desde la fuente hasta el oyente se diferencia en 2 vías de propagación:
- sonido directo, en línea recta desde la fuente hasta el oyente
- sonido indirecto reflejado, el sonido que rebota en suelo, paredes y/o techo y después llega al oyente.
Cada material tiene un coeficiente de absorción acústica específico. Nos encontramos con materiales más reflectantes que otros (como, por ejemplo, el hormigón, los suelos porcelánicos, vidrios…),lo que contribuye a un mayor número de reflexiones, y, por tanto, un mayor nivel de reverberación.
¿Cómo se reduce el eco y la reverberación?
Lo ideal sería diseñar desde un principio el acondicionamiento acústico, pero esto no siempre es posible. O simplemente es algo que inicialmente no se tiene en cuenta. En cualquier caso hoy por hoy tenemos muchos paneles acústicos que se pueden integrar perfectamente en cualquier tipo de sala con cualquier tipo de diseño, y pasar desapercibidos como elemento fonoabsorbente, y pensar la gente que se trata de elementos de diseño.
Si bien siempre se aconseja elegir paneles específicos de absorción acústica, existen elementos que nos pueden ayudar a reducir la reverberación y que son de uso bastante general como por ejemplo: cortinas gruesas (plegada al 100%), alfombras, sillas acolchadas y tapizadas (asiento y respaldo)… todos estos elementos, aunque no sean paneles acusticos específicos, si que tienen un coeficiente de absorción acústica elevados y pueden ayudar a reducir la reverberación y el ruido.
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