Abrir un email te puede quitar 6000 €
Marta es la gerente de una pequeña empresa en la ciudad de Girona. Al ser una estructura familiar, ella misma es quien realiza los pagos a clientes y proveedores.
Un día, recibe un correo de su proveedor de e-mail (Gmail, Hotmail o similar) diciéndole que su contraseña había sido expuesta públicamente, y que debería cambiarla de inmediato para garantizar su seguridad. El correo tenía toda la estética de un e-mail oficial (logotipos, tipo de letra, forma del mensaje, color de los botones…) y se fió. Hizo clic y cambió su contraseña.
A estas alturas, el hacker ya tiene su contraseña de correo electrónico y accede a su bandeja de entrada con total libertad.
Después de investigar, detecta un correo electrónico legítimo pendiente por leer de un proveedor. Este le solicita el pago de 6000€, y el mismo e-mail, le indica el número de cuenta donde hacer la transferencia.
¿Qué hace el hacker?
Abre el correo del proveedor, lo edita y modifica el número de cuenta. Lo coloca de nuevo en la bandeja de entrada y lo marca como «no leído».
Al día siguiente, Marta accede a su correo y empieza a contestar los correos pendientes. Entre ellos, está hacer el pago de 6000€ a Juan, que es el dueño de la empresa de transportes que envía los productos a los clientes de Marta. La factura es el pago mensual de su servicio. Y ahora viene la secuencia y el desenlace final de la historia:
- Marta hace la transferencia con total normalidad, pero al día siguiente…
- Juan le escribe reclamando (de nuevo) el pago.
- Ella le confirma que está procesado, pero él no ha recibido nada.
- Al comprobar los números de cuenta… sorpresa, no coinciden.
Marta ha enviado 6000€ al número de cuenta del hacker de manera voluntaria, lo que complica mucho su recuperación.
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